Real Ficción

¡Qué difícil es que la subalternidad hable a través de la literatura, les intelectuales, les especialistes! Descaratando la "cháchara de la autenticidad" que Theodor Adorno le endilgaba como búsqueda a Martin Heidegger, y la dando por positiva la respuesta sobre la posibilidad de hablar de les subalternes sobre lo que indagó Gayatri Spivak allá lejos en el tiempo, un libro tan bello como Madama Sui de Augusto Roa Bastos vuelve a crear un epifánico clima de "realismo mágico" en Manorá. En este pueblito rural paraguayo en el que Sui, presunto especulo ficcional de una amante del viejo dictador colorado Stroessner, descendiente de guaraníes y japoneses recrea un cultura en la que el exotismo geográfico se anuda a un presunto encantamiento del género y de la prostitución (como práctica o estado, elijan), como una estrategia de dominio del patriarcado sobre la mujeres sobrevivientes en un país cuyos varones fueron aniquilados por la vergonzosa y cipaya Guerra de la Triple Alianza en que nuestro país participó de las manos asesinas de Bartolomé Mitre y su troupe mafiosa fundadora del orden oligárquico que aún grazna del el diario La Nación. Y así, entre una visión idealizada, aunque con críticas más que literales al régimen facho colorado, Roa Bastos vuelve a hacer del Paraguay una tierra de zombies "sin conciencia" y de la mujer el agente indirecto del dominio. El libro es hermoso, pero desandar lo que interpela es, o debería serlo, la acción de toda lectura actual y por venir, o el fetichismo triunfará sobre todes nos.