Lorena, la rarámuri sandalias ligeras en Netflix

Lorena sonríe en pocas ocasiones para la cámara del cortometraje. Y no sonríe nunca cuando "blanqueados/as" le piden una selfie. Solo se limita a decir "Me piden fotos porque estoy ganando, después no se". Sin zapatillas de maratonistas, ni luces, ni remeras ajustadas. Solo con sus sandalias cotidianas con la que arrea cabras y busca trigo, Lorena corre y corre hasta llegar a ser campeona de una maratón de 100 km que recorrió en solo 2 horas. Dijo que a los 20 y pico de km no sentía cansancio, por lo que decidió correr más rápido. Y que a los 63 kms se sentía cansada. Pero también dice que ella se esfuerza por lo que quiere. Y corre así, con sus polleras que confecciona con su familia en su territorio, y pañuelos. Sus familia es corredora. Su padre también fu campeón en sandalias sin ningún artilugio de Nike u otras corporaciones. Y ella ahora, niña mimada de las maratones recorre su país y ya está por competir en el exterior. Y lo seguirá haciendo con sus polleras de su tierra y sus sandalias grises que tienen kilómetros de carreras y caminatas en los valles y montañas en las que vive. Y sigue sin sonreír gratuitamente, como si su tierra rarámuri le susurrara que no festeje floridamente lo que que quienes les quitaron sus tierras, asesinaros a sus ancestros/as y aún deben reparar la injusticia histórica sobre los pueblos indígenas en toda América Latina no hagan la justicia que les deben.