Las rebeliones inútiles

Sonetchka se raja de la URSS porque le desagrada la pobreza de la primera época de la Revolución de Octubre. Y se va como "acompañante" (vaya desplazamiento) de la cantante María Nikolaevna. Y la misma pobreza de la que se queja, la va perseguir en su vida independiente en París. Claro, no era la de San Petesburgo, sino la de París. Y así pasa de la botas hechas con alfombra en el soviet a botas con agujeros en el helado invierno parisino. Rebelión inútil, de ribetes tilingos. Como las sirvientas de Genet, Claire y Solange, que de tanto criticar a la Madame van a producir muerte como inmolación. Berberova y Genet pueden ser leídos de varias maneras, pero en este país, y su extensión veraniega, en la que te mandan a criar gallinas y revolean cerdos desde helicópteros, mejor sería meterse en el curso de la historia y envenenar tanto deseo perverso de muerte de les que ya pisotearon sin asco durante cuatro años, y más...