IDIOTA: una filosofía

No es casual que la etimología de la palabra "idiota" nos remonte a un adjetivo que refiere a aquelles que solo se ocupaban de si mismos, egoístas sociales en épocas de polis. Ahora bien, la idiotez no es naturaleza o esencia de una persona. Es decir, cuando decimos que una persona (Bolsonaro, por ejemplo) es un idiota, este término no termina de dar cuenta de la complejidad de este sujeto. Y, por otra parte, si aceptamos esta cualificación "total" que hace de un sujete un idiote, en el fondo estamos siendo unes reverendes tilingues que nos creemos muy sabietes. "Idiota". La idiotez, derivando de su raíz griega, es un modo de negación por conveniencias, atajos cognitivo- morales o maldad planificada. El idiota nunca es un per se, sino que todes podemos serlo y lo somos. Ahora bien, como no todo da lo mismo ni la realidad es "tipo"... "tipo"... Hay sujetes idiotes y sujetes idiotes... hasta un el límite compartido de nuestro convivir. Le idiote que no se ríe de si, es el peligroso, el que hace de sus frases de humillación el susurro de un oráculo que sería su boca. Cuando Jair Bolsonaro dice lo que dice y como lo dice ¿Lo cree? Imposible saberlo, lo cierto es que actúa como sujete hostil a todo valor moral y cognitivo que no construya los enemigues en función de les cuales se hace su corralito al que solo entran les moldeades como su hije, el chongo del arma fálica que acaricia en un foto y ratonea a varies.

La filosofía idiota es la de la frase abstracta del "juntes vamos a trabajar" (Vidal, Piñera, Moreno) cuando todes sabemos que la emite una señora que la juega de hada y en los hechos actúa como asesina serial sin poder ocultar sus ojos de hiena, o millonaries que creen en invasiones ET o traidores sin filtro.

La idiotez, gente, no es un sustantivo que se aplica a diestra y siniestra, es un mecanismo contagioso, en expansión y peligroso que da al emisor de las idioteces la suerte de borrar las huellas de su inventario, porque cada gilada dicha refuerza una concepción que jamás hemos vencido: la fantasía Robinson Crusoe de "yo lo hice todo sole" o "porque me lo merezco". La idiotez es un mal perverso, nada banal, que fluye allí y acá, porque sabe que tiene red para saltar, porque la fuerza de la idiotez proviene del dictum de Tristán Tzara: ¡Mírenme bien! soy idiota, soy un farsante, soy un bromista. (...) ¡Soy como todos ustedes! Por eso chichipies, no hay lugar para la política sin barro. "Fare politica è riuscire a riconoscere quanto sia orribile in se stessi" o seguiremos jugando a un estanciero doctrinario.