Más allá del Muro

Hace 25 años el mundo "libre" festejaba sospechosamente la caída del Muro del Berlín. Pues bien, con el agua revolearon al bebe y pronto gritaron en tono de guerra el triunfo del capitalismo neoliberal y su modales neoconservadores sin ninguna regulación. Dicen que Vladimir Putin siempre afirma que es una locura pensar en una vuelta, pero una ingratitud no recordar sus bondades y alegrías. No queda claro el carácter de la locura y es justo con las bondades y hasta quizá con sus pifiadas en la apelación a la supuesta irreversibilidad. Lo cierto es, fatos são fatos, que en aquellas épocas los indices de bienestar eran mejores en casi todo el mundo. El julepe al rojo sangre les ablandaba el corazón negro hasta las peores corporaciones saqueadoras. Las revueltas latinoamericanas inspiradas en la planificación socialista tuvo versiones edulcoradas en el keynesianismo que fueron el siguiente objeto de ataque impiadoso. Y así las puertas del infiernos fueron abiertas: sin límites, con contrapesos inestables y más débiles, la bipolaridad devino falta multipolaridad, y hoy estamos en las manos de idiotas (ver sentido en la nota #Idiotas) cada vez más pronunciados. Por eso, a los 30, recordemos sus bondades no como elegía, pero si al menos como nostalgia que nos alerte que parece que la pifiamos en no ver que estes si venían per tutti.