Filosofía tilinga

¿Es la frase? ¿La interseción al Santo? ¿La palabra francesa en boca de una tana que hizo morlacos al calor de menemismo? ¿Las uñas pintadas de los pies? ¿La cirugía tan Yañez? El maestro Arturo Jauretche que tanto desvaloriza nuestra academia dijo:

Capo y comprensivo troesma, porque sabía que había que hacer política y que no se puede andar por ahí opinando en nombre de la "razón pura no binaria" haciendo juego a derechas siniestras. Radical y moderado: dialéctica perfecta de un "participante" del revoleo de significantes al que varies les gusta ponerle la noción tan francesa de "campo intelectual".

Al "tilingo" el peludo Yrigoyen lo llamaba "palangana": gilastro o gilastra sin fundamentos, o mejor, con fundamentos los suficientemente desarrollados para justificar su ombligo. El "tilinguismo" es una filosofía nacional, la versión jauretchiana del "palanganismo" que hoy se ve potenciado por una economía de la atención en baja, la atribución de autoridad a un wasap anónimo, el monopolio en las mediaciones de sentido, el hartazgo de vivir que nos lleva a los necesarios atajos cognitivos para volver pronto a casa y cortar tanto espanto. 

Leemos en la Revista Confirmado:

"El racismo es otra forma frecuente de la tilinguería. La tilinguería racista no es de ahora y tiene la tradición histórica de todo el liberalismo. Su padre más conocido es Sarmiento, y ese racismo está contenido implícitamente en el pueril dilema de "civilización y barbarie". Todo lo respetable es del Norte de Europa, y lo intolerable, español o americano, mayormente si mestizo. De allí la imagen del mundo distribuido por la enseñanza y todos los medios de formación de la inteligencia que han manejado la superestructura cultural del país. Recuerdo que cuando cayó Frondizi, uno de esos tilingos racistas me dijo, en medio de su euforia:


-¡Por fin cayó el italiano! Se quedó un poco perplejo cuando yo le contesté:


-¡Sí!, lo volteó Poggi.

Muchos estábamos enfrentados a Frondizi; pero es bueno que no nos confundan con estos otros que al margen de la realidad argentina, tan italiana en el presidente como en el general que lo volteó, sólo se guiaban por los esquemas de su tilinguería. Ernesto Sábato, con buen humor, pero tal vez respirando por la herida, ha dicho en Sobre héroes y tumbas más o menos lo siguiente: "Más vale descender de un chanchero de Bayona llamado Vignau, que de un profesor de filosofía napolitano". La cita me chocó en mi trasfondo tilingo (fui a la misma escuela y leí la misma literatura) porque tengo una abuela bearnesa también Vignau, tal vez más que por lo de Bayona, por lo de chanchero (vuelvo a recordar que fui a la misma escuela, etcétera). La verdad que ni el presidente ni el general son italianos. Simplemente son argentinos de esta Argentina real que los liberales apuraron cortando las raíces."

Como dice una amiga profe en universidades nacionales de todo el país: "Es maravilloso ver como en cualquier lugar un/a estudiante entra, lee un poquito de Derridá, Habermas, Butler, et al y deja de ser local, deviniendo sujeto/a del cosmos. Y así estamos, urgando en la luna mientras el barro se espesa.