El odio no es solo nacional. Los 10 millones de votos

A les franceses les apasionan las taxonomías y, por tener un origen latino, la cantidad de sustantivos con la que cuentan les da una "ventaja" sobre el pragmático inglés y el ensamblado alemán. De allí que la "escuela" francesa guste tanto y Deleuze/Guattari hayan definido a la filosofía como "producción de conceptos". Argentina como semicolonia siempre se obnubila por el pensamiento de esas tierras europeas, por lo que durante mucho tiempo despreció los craneos sajones. Hoy, sin embargo, ese "666" de las meditaciones anglogringas comienza a diluirse. De hecho, en cine, Hollywood es, aún, imbatible a pesar de las peleas francesas en la UNESCO. Y, también hay que experimentarlo, hay una bon filmografía franchute. Quien no recuerda (no hay obligación, pero recomendamos) Como gotas de agua sobre piedras calientes (Ozon, 2000) o El odio (Kassovitz, 1995). 

Sobre esta última vamos a hacer un haute (stop). En francés odio se dice haine, por lo que el film de Kassovitz se llama L´haine. Filmada en los 90, a poco de derrumbarse el muro de Berlín, la peli recorre el odio no como un dolencia, sino como una práctica de violencia. Pero no cualquier práctica de violencia, porque no todos los odios son iguales como quiere cierto virtuosismo de dos demonios. Es también un francés, Loic Wacquant, el que se animó a decir que en la ciudades la violencia de bas en haut (de abajo hacia arriba) es respuesta a la de haut en bas, se entiende. Ahora bien, acá el afrancesado francés va taxonomizar esa respuesta como "infrapolítica": ¿?. Utiliza esa categoría para distinguir los modos en que la respuesta contra la agresión del Estado guardián de los intereses corporativos y de los/as poderosos/as debería organizarse "políticamente", es decir, "institucionalmente" vaya a saber uno como lo imagina, o si, lo tradicional. El problema es cuando esas prácticas tradicionales de partidos y sindicatos no articulan a les marginetes o pactan sobre elles. Una maravillosa escena de L´haine es ejemplificadora: pibes pobres de ciudades satélites de París entran a una muestra de arte "alternativo" y salen expulsados por un circuito autoproclamado progre y chick, todo en un localcito de una rue bohemia. A quienes les cuesta (guita, tiempo y hasta represión por portación de cara), el circuito bienintencionado y pretendidamente anti establishment no es más que un tentáculo lábil, pero efectivo, de monstruosidad de un sistema que devora y produce, sino no sale de mera vanidad.

Pero atención al peligro de otra idea francófona, de Victor Hugo no Morales, quien sostenía "Plus le cœur est petit, plus il héberge de la haine" ("Cuánto más pequeño el corazón, más odio alberga) en una frase que si no se contextualiza se corre el riesgo de hacer de esta pasión una cualidad natural, cuando es tan producida como la World Wide Web.

Los 10.465.604 votos que obtuvo la derecha argentina frente a los 12.473.709 no son dos bandos de almas blancas. El juego viene de apuestas fuertes, con poco margen para el delirio y la traición. Empezó el juego y como sostuvo el trapense Thomas Merton: "... no creo que la cuestión de nuestra inocencia sea un motivo de bromas, y ya no estoy seguro de que se honroso quedarse a un lado como testigos inermes de un cataclismo..." Con 2 palos más de fichas, se puede empezar bien y continuando con Merton "no cedamos a la desesperación... ellos son siempre ellos... No hemos de dejar que nuestra vanidad les proporcione pasaportes falsos." 


Para ver la peli completa: