América Latina: No es posible una derecha republicana y democrática

Leer la memorias de Simone Veil (Ministra de Salud de Jacques Chirac, autora de la ley IVE de su país, promotora de las leyes a favor de las personas con discapacidad, eurodiputada) lleva a pensar porque nuestra derecha es tan bruta, tosca, grasa e inhumana ¿Alguien se imagina a una liberal como Veil visitando el living de Susana Giménez? Veil no iría, odiaba la tilinguería. ¿O reprimiendo médicos en el Posadas? No lo permitiría o renunciaría. En el libro "Una vida", Simone recorre su biografía desde su infancia, su deportación a varios centros nazis (inclusive Auschwitz), la dura reinserción de los/as que sobrevivieron y luego su carrera política. Y ahí se ve como la derecha francesa de De Gaulle, del MPR y de la UDF de Valéry Giscard d´Estaing nunca intentaron desarmar, a pesar de la crisis del petróleo, la estructuras elementales del Estado de Bienestar. En nuestro continente, la derecha siempre vino "a por eso", por lo que necesita reventar "lo republicano" (lawfare, espionaje), reprimir y ajustar. Obvio que Macron no es Chirac, porque la Francia actual no es la de los 70. Pero aún así, la revuelta de los chalecos amarillos contaría con la atención de una Veil, no con lo palos de la "nueva" derecha, como lo contó el Mayo del 68. Quizá valga recordar a los maestros del pensamiento nacional cuando ponen entre paréntesis la dicotomía izquierda-derecha en los países dependientes. Con solo ver lo que la derecha francesa hizo, con Veil como una de sus operadoras, una política como la macrista estaría más cerca de un fascismo controlado ¡Duro comprobar que no hay posibilidad de derecha "civilizada"! Por eso los votos a estos/as energúmenos criollos/as debe ser una llamado de atención de un posible aniquilamiento en el horizonte. No es "terrorismo", porque como dice una amiga, cada vez que nos dijeron "pasados de rosca", la historia se encargó de demostrarnos que no nos equivocábamos.