Dictadura a secas: volvieron

Por LILIANA VIOLA. Fotos: SEBASTIÁN FREIRE. Prólogo a la Segunda Edición

Fiestas baños y exilios es un libro finisecular. Recuperemos este término retro para la cronología contemporánea, ahora que el fin de la historia le ha cedido su lugar al fin del planeta, y las perversiones ya no son sexuales sino del orden alimentario, ambientales, ecológicas, contra natura/lesa.

Es finisecular no sólo porque fue escrito durante los dos últimos años del siglo XX y se distribuyó en 2001 entre círculos interesados. Un talismán teórico que pasó de largo para muches y que a los pocos años, se volvió imprescindible e imposible de conseguir. Fue pensado y escrito cuando el lenguaje común no se había apropiado de términos quesí empezaban a circular en la academia y en militancias ilustradas, como "queer", "disidencia", "diversidad", "inclusión" "identidad"... Y aunque da cuenta de un mapa urbano completamente dislocado, fue escrito antes de la llegada de Grindr y de que el sexo se volviera una urgencia a resolver mediante aplicaciones. La palabra "derechos" todavía no había venido con toda su especificidad a sellar el caos, a encauzar el éxtasis por la vía de la reconciliación, ni a dejar en evidencia todo lo no adquirido.

Aunque seguirá siendo absolutamente presente y actual, fue escrito diez años antes del hito que marca en el siglo XXI, el ingreso de la legalidad "en modo bueno"para las ciudadanías desviadas de casi todo el mundo. La ley de matrimonio igualitario no estaba ni en los sueños más vívidos. Estaba sí, la retirada del sida como eje exterminador, dejando, como se puede advertir, una enorme sensibilidad y autoridad de análisis. La teoría, perdida su capacidad de "reflejar una realidad", pierde en este fin de siglo su condición de objetiva y gana en su posibilidad de empatía con los acontecimientos y las experiencias.

"Toda las sociedades son revolucionarias desde la perspectiva de los siglos pasados" asegura cierto sentido común. Salvo que se las observedesde los baños públicosde bares y estaciones ferroviarias convertidos en "teteras" o desdealguna casita del conurbano montadapara la tertulia y la orgía,como hace este libro.Entonces el tiempo acelera sus revoluciones y a la vez se detieneen el acto (sexual) mediante el cual todauna comunidad resiste, se hace a sí misma, se reproduce y se vuelve código. A finales del siglo XX se discutía, como gran cosa, los alcances del conceptode tolerancia, que llevada a su máxima negación se reducía a la afirmación: "no me importa lo que hagan mientras no lo hagan adelante mío". En este sentido este libro es revolucionario y revulsivo, propone un mapeo de los lugares públicos donde estos portadores de un closet de cristal lo estuvieron haciendo.Ni nostalgia de un tiempo marcado por razzias ni una historia de la homofobia en la Argentina,Fiestas baños...instaura un marco sentimental y teórico que a 20 años de su primera y única edición sigue tirando pistas y preguntas. ¿Cómo hicieron los gays porteños para seguir siendo gays en la dictadura? ¿Cómo seguir siéndolo ante el avance del capitalismo amigable?

Modarelli y Rapisardi responden con un registro de erecciones, con olores nauseabundos puramente locales y con un deslizamiento hacia los estudios comparados. Con cruces de bibliografía que enlazan los trabajos sudacas de los años 70 de Sebreli, Perlongher o Anabitarte con textos en inglés que estaban por entonces abriendo una brecha en los estudios de género: Pat Califa o Judith Butler. "Ser gay" sigue siendo en este texto, tal como lo define con rabia y calentura Paco Jamandreu en sus Memorias, el "ejercerlo" como la gente quiere. O en confianza, "ser maricas" significa haberse ganado una serie de bienes comunes: tener sexo, tener fiesta, tener voz. Aunque en espacios para nada comunes: en los baños, en las fiestas o en el exilio.

Al presente de esta edición, el libro está completamente agotado, se vende a precio de oro en el mercado negro, si es que se vende. Cuenta la leyenda que en su momento hubo que negociar pautas de decoro con la editorialSudamericana, poner iniciales en lugar de nombres para evitar ofendidos y posibles pleitos. El prólogo de María Moreno es mucho más que una presentación, un tesis sobre la tesis, lectura guiada que avala y se hace cargo de posibles ataques mal fundados en un momento en que estudiar la subjetividad gay podía ser leído como algo suntuario,de mal gusto,o apología de un crimen.

La leyenda también cuenta que, condenado a circular en ediciones fotocopiadas o citas de memoria, no se volvió a editar porque sus autores al poco tiempo de publicado el texto que los volvió dupla, se distanciaron a muerte. Esta nueva edición en BIBLIOTECA SOY desmiente los rumores o por lo menos, deja en suspenso la seriedad de todo lo que se declare "a muerte". En las celebraciones de este reencuentro o reedición, ambos reconstruyen el momento en que se conocieron: Modarellise atribuye un saber más de baños porteños, Rapisardi un saber más de fiestas de Tigre. "Fue en la reuniones delos viernes que organizaba Carlos Jáuregui. Éramos chicos y nos juntábamos a conversar, a preparar comida casual y barata, a intercambiar ideas. En el medo jugábamos al Tetris y nos peléabamos por usar más la computadora. Una militancia efervescente. Yo iba siempre, vos no tanto. Eran reuniones abiertas, lo importante era ampliar, crear encuentros, pensar cosas. Sí, levante también había, claro. Por ahí pasaba mucha gente. Amigos que traían amigos, feministas, las primeras travestis militantes y también la segunda generación, intelectuales, locas curiosas. A mi me gustaba cómo escribía Alejandro. A mi me interesaban las lecturas teóricas de Flavio. Nos quedábamos horas hablando por teléfono pensando y discutiendo. Cuando me convocó María Moreno, dice Rapisardi, para escribir un libro "sobre el tema" enseguida lo llamé a Modarelli. Nos reunimos y en dos díasteníamos el prólogo con esa división en tres. Muy de época. Allí estaba el libro de Salessi, Médicos maleantes y maricas: higiene, criminología y homosexualidad en la construcción de la nación argentina y en 2017 llegaba el de Lohana Berkins, Cumbia, copeteo y lágrimas.

Los dos siguen hablando y recordando escenas clave de lo que fue la escritura del libro, dramas y dramones, anécdotas desopilantes sobre los amigos que colaboraron con sus testimonios. Siguen conversando, mientras posan en el estudio de Sebastián Freire para la foto de tapa de esta nueva edición, que sella con una imagen, ni más ni menos que el regreso de las Fiestas


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La foto de tapa de la primera edición es de Viviana D´Amelia y de la segunda edición y el tras escena de Sebastián Freire