Cuatro estampas sobre la ley O de como superar una ignorancia elegida en 4 píldoras en épocas de transición 1

Por Graciela Lorenzo

Parece que "va de hecho" eso de la necesidad de la ley y de su observancia. Sin embargo hay evidencia empírica de que su cumplimiento en los últimos tiempos, principalmente por los sectores de la dirigencia, es un pasivo de la democracia. Y ¿Qué conocemos de la "ley" como dispositivo quienes "somos de a pie"? Y ¿Qué es la ley? Nadie niega la necesidad de vivir con reglas, pero en estos tiempos en los que codos borran manos, en los que la justicia se desprestigia y la inexistencia de un debate y una educación sobre la "ley" la convierten en un fetiche lejano, Graciela Lorenzo nos propone cuatro textos, episodios, interpelaciones, píldoras que, estimades neofites, le invitamos a leer porque lo que se viene parece requerirá toda un botica. Pasen, vean y lean. 


UNO: DURA LEX, SED LEX

".... es nuestro talento narrativo el que nos da la capacidad de encontrar un sentido en las cosas cuando no lo tienen... " (Bruner, 2013: 49)

La ley es la ley.

Bajo la apariencia tautológica del refrán la ley es la ley asoma un mecanismo que opera sobre la construcción de la realidad social. Una operatoria no exenta de crueldad, como lo expresa el principio general del derecho que nos legaron los romanos: dura lex sed lex (la ley es dura, pero es la ley).

El mecanismo es del orden de la creencia y nos lleva a actuar como si. ¿Como si qué?, Como si creyéramos que en la ley está expresada la verdad. Se trata de un mecanismo ideológico. Lo que oculta -y es el fundamento de su operatividad- es el carácter constitutivamente absurdo, no racional, de la ley.

La ley es la ley. El enunciado evidencia que debemos obedecerla simplemente porque es la ley y no porque contenga una verdad, o sea justa o equitativa.

Cuando, en situaciones de crisis, se pierde la creencia "ideológica" (en que la ley refleja la verdad, en que las autoridades públicas encarnan la voluntad del "pueblo") la trama de la realidad social se desintegra (Zizek, 2003: 354).

La búsqueda del sentido o la verdad oculta en la ley, la ilusión del hallazgo, enmascara que la autoridad de la ley carece de verdad. La ley es aceptada solamente como necesaria y socialmente actuamos como si fuera verdadera.

Estamos subjetivamente constituidos en torno a eso.

SHYLOCK.- ¿Es ésta la ley?

PORCIA.-Verás tu mismo el texto; pues ya que pides justicia, ten por seguro que la obtendrás, más de lo que deseas.

El mercader de Venecia, William Shakespeare

[Shylock después del juicio, Sir John Gilbert, c.a. 1873]