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Manada

José Ramos Mejía se haría la panzada calificando a la clase media que ayer tomó las calles como si a eso se dedicaran todo el año: la idea del "hombre carbono", ese ser gaseoso que se diluye en una multitud, le hubiese servido. Claro que a principios del siglo XX. La pregunta es hoy si esta manada puede considerarse como un gas homogéneo o si allí se "condensan" variados deseos y aspiraciones que encontraron en la producción de ese terrible espectáculo, en el escenario que les deja el Jefe de Gobierno a quien votan hace años y que es más una inmobiliaria cementara que un gobernante, otro momento para repetir su compulsión al gesto garca y suicida. Buenos Aires jamás debió ser autónoma: quizá ahora se entiendan bien los reparos que Antonio Cafiero puso a este pretencioso municipio-provincia-nación que costó tanta sangre federalizar. Buenos Aires, ciudad desigual y violenta es cada vez menos linda, lejos de las hermosas ciudades que quiere emular en donde las arboledas no son enemigos, en donde los sistemas públicos de transporte y cultura incluyen la diversidad que este Gobierno de corpos dice celebrar con stands una vez cada tanto en Av. de Mayo, y luego apalea en sus actividades de economía popular o asesina como cómplice de la clandestinidad de talleres. Anti comunitaria, pretenciosa, aislada en su sueño clasemediero, Buenos Aires "no esta linda como siempre y las primeras luces del día no invitan a soñar". 



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